Máscara de la peste - Cantineoqueteveonews

A los estudiantes de medicina les resulta irónico que el padre del tapabocas sea la Máscara de la Peste, del antifaz más famoso de los carnavales.

Los profesores de historia de la medicina suelen contar a sus alumnos episodios de la época medieval. Se refieren a esa careta con pico de pájaro que la gente suele llevar en las comparsas.

En el carnaval veneciano se le conoce como “Il Dottore della peste” o “El doctor de la peste”. Sin embargo, su origen dista de las celebraciones y del jolgorio. Apareció con la mortífera enfermedad de la peste que azotó a Europa.

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La historia cuenta que en el año 1348 se desató en la ciudad de Génova una epidemia de peste. Desde esa ciudad se extendió al resto del continente. Los registros señalan que no fue la primera ni la última calamidad que diezmó a los europeos. No obstante, fue la que más decesos provocó.

La enfermedad se caracterizó por fuertes dolores de cabeza, vómitos y fiebres. Aquel mal abatía al paciente de tal manera hasta que lo llevaba a la tumba. Asimismo en la piel aparecían  “bubos” por lo que la gente también la llamaba “peste bubónica”. En realidad era la inflamación de los ganglios linfáticos que se oscurecían debido a las hemorragias internas. Por su ennegrecida tonalidad se le llamó peste negra.

La Máscara de la Peste

Por indicaciones de las autoridades sanitarias en esa ocasión se comenzó a utilizar una vestimenta especial para los médicos. Se creía que la peste se contagiaba por vía aérea, incluso que la enfermedad penetraba por los poros de la piel. El personal de salud usaba guantes de cuero, anteojos, sombrero de ala ancha y un abrigo de cuero que llegaba hasta los tobillos.

Además el médico de turno llevaba una vara larga para apartar a los que se acercaban mucho. Por último se colocaban la Máscara de la Peste. Algunos doctores rellenaban el pico de la máscara con hierbas y plantas aromáticas. Unos ojos de vidrio les protegían los globos oculares.

En esa época también se creía que la enfermedad la transmitían las aves. Por ello se pensaba que pensaba que esa máscara en especial provocaba que los pájaros se alejaban de aquel de la llevara puesta. Los conocimientos médicos medievales impedían saber que las inocentes aves eran inmunes a la peste negra. En realidad la enfermedad la producía un bacilo que se encuentra en las pulgas de las ratas.

El tapabocas del coronavirus

El extenso pico del antifaz impedía que se aproximada el paciente junto con su aliento. La enfermedad acabó con 200 millones de personas.

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El invento de la Máscara de la Peste se le atribuye al médico francés Charles de Lorme quien por primera vez uso el extraño atuendo. El pico de su máscara medía unos 30 centímetros de largo. Adentro le colocaba una mezcla de 50 hierbas para aislar los malos olores provocados por los muertos.

Hoy con la pandemia del coronavirus la mayoría de humanidad se vale del tapabocas que recomienda la Organización Mundial de la Salud.