Hamparte - Cantineoqueteveonews

Lo más refrescante de las claves para reconocer el Hamparte según Antonio García Villarán es el humor. Este artista y youtuber español ha propuesto una mirada más honesta y limpia a la obras de arte. Sin embargo no lo ha hecho empalagado de palabras altisonantes y profundas. Su acercamiento recuerda a los señalamientos de un niño que apunta con un dedo a la desnudez del rey. Y lo que se derrumba con su deconstrucción impacta tanto que lo único que deja atrás es la risa.

Muchos sentimos que la separación de los Beatles al menos nos dejaba a John Lennon todavía activo. Cierto que Yoko Ono era una especie de nubecita sostenida por su resplandor. John y Yoko y su balada nos hace resignarnos a la nostalgia de tiempos idos. Muere Lennon y queda Yoko. Ya no es lo mismo. Sin embargo, esta japonesa se propone vivir del aura del ex beatle . La viuda de Lennon nos hace creer que ella también canta, que pinta, que crea y que es una artista. Sobre todo que canta.

Reconocer el Hamparte de Yoko

Entonces García Villarán nos dice que no canta, que lo que hace es gritar, emitir chillidos incomprensibles. “Es una vendedora de humo”, sentencia. La vemos produciendo estos alaridos en la sala de algún museo y lo comprobamos. Parece una loca cualquiera pegando gritos. Además hay público a su alrededor. Gente con cara de entendidos tomando fotos y pensando que se están dando un gustazo artístico. “No es arte, es Hamparte”, es el juicio de García Villarán. “Cualquiera hace eso, no hay talento y cobra un montón por gritar.” Así puesta las cosas, la escena resulta patética y estrambóticamente divertida. Es una payasada, una burla y nos reímos del engaño. Si algo elevado y noble nos recordaba Yoko por ser la viuda de Lennon, quedó hecho trizas. Ahora lo que provoca es risa.

Puedes leer: Miss Alemania tiene lo suyo y lo muestra a todos con orgullo

Esta hampa del arte, en realidad no tiene que con maleantes del arte como lo indica la palabra compuesta. Lo que tiene de hampa se encuentra en el timo, el engaño. Su consumación se produce cuando se le agrega la ingenuidad o estupidez del consumidor de arte.

Un manifiesto nos ayuda

Es precisamente en esta parte de la trampa en la que el artista español nos ayuda. A fin de reconocer el Hamparte, García Villarán redactó un manifiesto con siete declaraciones estéticas que podrían asegurarnos el desenmascaramiento. Así que si queremos reconocer el Hamparte debemos considerar las siguientes características:

  • Si uno o varios objetos fabricados en serie y que además están a la venta en el mercado común son presentados como obras de arte es Hamparte.
  • Si la obra consiste simplemente en la elección de un objeto (objet trouvé, found art o ready-made) que es convertido mágicamente en obra de arte por el hecho de colocarlo en un espacio expositivo cualquiera es Hamparte.
  • Si no es necesario tener talento para realizar una obra como la que se muestra, si está llena de lugares comunes e ideas manidas es Hamparte.
  • Si el único valor que tiene la obra está sustentado fundamentalmente por un conzienzudo texto teórico/filosófico/político que no encuentra su reflejo real en la obra es Hamparte.
  • La fantástica y mágica atribución de valores inexistentes a objetos que son comercializados en el mercado del arte con precios exorbitantes es Hamparte.
  • Un artista nunca se gana el derecho de ser artista. Tiene que demostrarlo continuamente. Aunque haya hecho una gran obra de arte, esto no signifca que todo lo que haga sea arte. Puede hacer Hamparte consciente o inconscientemente. Si lo hace conscientemente será un hampartista puro. Si lo hace de manera consciente para evidenciar y denunciar lo que está ocurriendo en el mercado y en el mundo del arte o bien por el simple placer de hacerlo es un hampartista realista. Pero todas las obras que se creen bajo estos términos serán Hamparte.
  • El arte de no tener talento es Hamparte.

El arte de una bolita de papel

Existen muchísimas “obras” que sirven para demostrar la contundencia de de estos postulados. El vaso de agua medio lleno con un costo de 20.000 Euros. Una pirámide de papel higiénico o una bolita de papel arrugada en el medio de un cuarto son otros ejemplos. Piezas similares nos conducen al mismo destino: Hamparte.

Estos postulados para reconocer el Hamparte no intentan ser peyorativos. Así lo aclara García Villarán. Explica que se trata de una tipología que le baja el tono sesudo a ciertas posturas intelectuales. Se trata de apreciar el arte con una mirada deslastrada y honesta. Un mirada que nos permita ver al rey tal como es.