plagas veraniegas - Cantineoqueteveonews

El escenario de una tormenta perfecta para la proliferación de plagas veraniegas no resulta la mejor expectativa veraniega. Todavía es pronto para determinarlo con certeza. Sin embargo los científicos vienen advirtiendo de una temporada de verano “de los mosquitos, las ratas y las cucarachas».

Málaga ha sido invadida por mariquitas y quironómidos. Barcelona por su parte espera un repunte de la avispa asiática. Enfrenta entonces España «la hora del mosquito»? ¿Es  cierto que hay más plagas de lo normal?

Plagas veraniegas y confinamiento

Lo primero que debe considerarse al analizar este boom plaguífero es la relación entre la proliferación de insectos y el confinamiento. La pandemia del coronavirus y su impacto en la disminución de la actividad humana han incidido en los equilibrios ecológicos existentes.

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El cierre de restaurantes ha hecho que algunas plagas v como cucarachas y ratas tengan que desbordar sus áreas tradicionales y que su actividad sea más visible. No obstante, En este esta circunstancia tiene más que ver con nuestra percepción de lo visible que con un crecimiento demográfico de las plagas veraniegas propiamente dicho.

Disminución de tratamientos insecticidas

El confinamiento también ha tenido otro efecto. Raimundo Real, profesor de Zoología de la Universidad de Málaga (UMA), sostiene que la agricultura se ha visto afectada por las medidas sanitarias. Esto ha provocado que «muchos tratamientos insecticidas de otros años» no se hayan aplicado.

Si normalmente resulta «paradójico que se puedan ver más insectos en la ciudad que en el campo» por estas medidas, la falta de actividad en el campo ha impulsado los niveles de insectos. Este desplazamiento poblacional igualmente ha impactado a las ciudades de España.

Las lluvias no ayudan

El siguiente aspecto a considerar en la proliferación de las plagas veraniegas concierne al mantenimiento de zonas verdes urbanas y ríos. Esta condición favorece especialmente a la mosca negra. Milagros Fernández de Lezeta, directora general de ANECPLA, la patronal de empresas de control de plagas nos advierte sobre este insecto. “La mosca negra aprovecha los ríos de caudal abundante y mucha vegetación para asentarse y causar molestias a la población vecina».

Las lluvias serían el otro elemento que completaría la tormenta perfecta de plagas veraniegas. La Asociación de Empresas de Desinfección y Control de Plagas de Cataluña señalaba que las lluvias y el calor crean las condiciones «óptimas» para los mosquitos. Sobre todo para el temido mosquito tigre.

Para completar, el mosquito tigre

De acuerdo a Mikel Bengoa, doctor en Entomología, la población de esta especie se ha multiplicado tres o cuatro veces con respecto a 2019. La temporada de estos mosquitos comenzó en mayo y su pico será en septiembre. Si el tiempo les sigue acompañando, su proliferación empeorará.

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«Durante el confinamiento hay muchas segundas residencias que han permanecido cerradas. Las lluvias han llenado bebederos de animales domésticos y macetas, Todos ellos son lugares excepcionales para que la hembra del mosquito tigre deposite allí sus huevos”, explicaba Fernández de Lezeta. Esto es un problema no solo por las molestias que ocasiona, sino por las enfermedades que puede ocasionar.

Enfermedades no tan tropicales

El mosquito tigre contagia el dengue, la fiebre amarilla, el Zika, el Chikunguña y, muy raramente, el virus del Nilo Occidental. Estas enfermedades que ya no son consideradas lejanas a las latitudes de España representan otra consecuencia de las plagas veraniegas.

No sabemos que otros aspectos de nuestra vida cotidiana cambiaron desde la aparición del coronavirus. Lo cierto es que el imaginario nutrido por las felices expectativas que genera la temporada tendrá que incluir la lucha contra nubes de inquietantes insectos.