Sputnik V - Cantineoqueteveonews

La comunidad científica internacional mira con desconfianza y recelo el alumbramiento de Sputnik V, la misteriosa vacuna rusa contra el coronavirus.

En pocas semanas se gestó en el vientre de los científicos rusos, rodeada en una atmósfera de secretismo. Los expertos se enteraron del parto después que el Kremlin la bautizara con halagos.

El presidente Vladimir Putin aseguró que Rusia es el primer país en desarrollar la cura contra el mortal virus. Pero organizaciones médicas sostienen que no es segura.

Putin señaló que la vacuna rusa se probó con éxito en 100 personas. Mientras que los expertos señalan que se trata de un grupo muy reducido para tener certeza de su efectividad.

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Para muchos, Sputnik V es una caja de pandora que ni siquiera figuraba entre las primeras seis vacunas más adelantadas. Sin embargo, el laboratorio Gamaleya Institute sorprendió al mundo. Su nombre técnico es  Gam-COVID-Vak.

El anuncio del mandatario ruso tomó desprevenida a la propia Organización Mundial de la Salud (OMS). El organismo con sede en Ginebra confirmó que la vacuna rusa no figuraba entre las seis primeras candidatas.

Según Putin, la vacuna rusa es «eficaz» y superó todas las pruebas necesarias que permite lograr una «inmunidad estable». Sin embargo, la OMS mostró su cautela y solicitó  “no comprometer la seguridad” por salir del paso.

La extraña Sputnik V

La agencia Bloomberg citó una carta enviada por la Asociación de Organizaciones de Pruebas Clínicas (ACTO) al ministro de Salud de Rusia Mikhail Murashko. En la misiva la organización advierte que “el uso extendido de la vacuna Sputnik V podría representar un peligro”.

De acuerdo con el portal financiero Nairametrics, la fase 3 que incluyen pruebas clínicas duró una semana. The Washington Post teme que con la vacuna rusa se salten a la torera esenciales pruebas clínicas.

Tal vez por coincidencia los rusos bautizaron a su vacuna como Sputnik V en honor al primer satélite que pusieron en órbita. En aquella ocasión se trataba de una meta en el marco de la carrera espacial contra Estados Unidos.

La directora de ACTO, Svetlana Zavidova, comentó que la comunidad científica mundial se rige por las reglas, excepto la rusa.  “Las reglas para las pruebas clínicas están escritas con sangre y no se pueden violar”, aseguró.

La directiva añadió que la Sputnik V es una caja de pandora, pues no ha sido probada. Según CNN un grupo de compañías farmacéuticas multinacionales advirtió que la vacuna rusa podría poner en riesgo a la población.

Otros observadores estimaron que el Putin pretendió abrir las puertas de la comunidad científica con una aseveración. El mandatario ruso aseguró que su propia hija la había probado. Contó que después de la primera inyección, la temperatura corporal de su hija subió hasta los 38 grados y al día siguiente disminuyó hasta 37 con algunas décimas.

Con ello se supone que la vacuna rusa consta de dos dosis para obtener la prometida inmunización. Aun así para la OMS la Sputnik V debe seguir los pasos los trámites de precalificación y revisión que marca el organismo.

El Kremlin la apadrina

No obstante, desde hace algún tiempo el Kremlin ofreció de manera anticipada su vacuna a distintos gobiernos aliados. Por ahora se desconoce el costo de las dos dosis del fármaco que los científicos observan con desconfianza.

Los expertos consideran que los rusos desarrollaron con cierto ocultismo y en tiempo récord la cura contra el coronavirus. La Asociación de Organizaciones de Investigación Clínica de Rusia también se pronunció. La  semana pasada enviaron una carta al Ministerio de Sanidad para mostrar su preocupación. Alertaron que los desarrolladores de la vacuna no completaron las pruebas con la participación del número suficiente de personas.

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Para los especialistas el proceso de desarrollo de la vacuna rusa es poco transparente. Tampoco cumple con los requisitos habituales en la Ciencia, como la publicación de los resultados de las investigaciones.

«No hay ningún dato preclínico o clínico publicado», sostuvo Mariano Esteban, experto del Centro Nacional de Biotecnología que trabaja en el desarrollo de una vacuna contra el coronavirus en España.