Pedofilia - Cantineoqueteveonews

En los tiempos que vivimos el estudio de la pedofilia, incluso la sola palabra pedófilo, nos remite irremediablemente al sacerdocio. En otras condiciones, la misma palabra sugería la conducta sexual de delincuentes o de retorcidos y macabros personajes. ¿Por qué entonces pensamos en religiosos?

Según ECA Global, una organización de supervivientes del abuso clerical de todo el mundo, tenemos rotundas razones para pensar así. La cifra de religiosos involucrados en esta parafilia es escandalosamente abrumadora. Sus números indican casi 100.000 víctimas de la pederastia clerical reconocidas en todo el mundo. Solo los informes del Vaticano reflejan 600 denuncias cada año por abusos en el seno de la Iglesia.

El peso de esas estadísticas indica que gran cantidad de sacerdotes son en realidad retorcidos y macabros personajes. El estudio de la pedofilia nos revela lobos vestidos de ovejas. ¿Por qué un hombre entregado a la idea de Dios termina abusando sexualmente a menores?

El estudio de la pedofilia y el espejo que falla

La página web Catholic.net tiene una sección con recomendaciones para los que están descubriendo su vocación de servir a Dios. Uno de ellas consiste en mirarse en un espejo y develar “los anhelos más profundos de tu corazón”. Y añade que si esto no resulta entonces recurrir al Espíritu Santo para que muestre el alma del aspirante. ¿Qué falla? ¿El espejo?¿La espesura de la turbia alma?

Un muchacho que siente la divina vocación escucha de un sacerdote su sabio consejo. «Es como el que va a coger oro al río. Lleva su criba, la mete en el agua, la agita y lo que queda en ella es el oro. El barro ha caído».

Al parecer el barro no se suelta tan fácilmente. Tal vez el barro habita muy adentro donde no llega la débil luz que refleja un espejo. Al menos eso es lo que dice la ciencia.

Lo que dice la ciencia

El estudio de la pedofilia ha indagado en las profundidades neuronales indicios que den pistas de esta parafilia. Todo parece señalar que la conducta pedofílica se encuentra relacionada con alteraciones del neurodesarrollo. Estas alteraciones han sido identificadas como un bajo cociente intelectual, mayor preferencia manual izquierda y menor talla física.

Cuando las sutilezas espirituales no bastan para descifrar comportamientos sexuales, entonces el cerebro es el mejor recurso para buscar respuestas. Mediante un análisis del cerebro en su totalidad se han estudiado las posibles alteraciones estructurales de la pedofilia.

Así, los hallazgos neurales involucrados en el estudio de la pedofilia han arrojado resultados interesantes. La morfometría encuentra en pedófilos menor volumen en la sustancia blanca que conecta regiones corticales que responden a señales sexuales.

Estos indicadores sin embargo no causan la pedofilia, sino que predicen una correlación entre ellos y la parafilia. Las alteraciones del neurodesarrollo predisponen el desarrollo de la pedofilia. Igualmente desarrollan el uso de la mano izquierda, la talla física menor y el menor volumen de sustancia blanca.

La disfunción cerebral no salva al pedófilo

Es posible que los problemas en el neurodesarrollo no sean las únicas causas de la pedofilia. Lo que si es cierto es que pueden contribuir al riesgo de desarrollar este trastorno. El estudio de la pedofilia hace pensar que el origen se pueda encontrar, en parte, en disfunciones cerebrales.

No obstante estas alteraciones son problemas que no libran a los afectados de ser responsables de sus actos.

El Papa Francisco le ofrecía a los jóvenes de Asís una clave para saber si la vocación religiosa es verdadera. El llamado de Dios empieza “con un encuentro que ilumina en lo profundo” y ese encuentro “toca el corazón y envuelve a toda la persona: afecto, intelecto, sentidos, todo». Quizás le falte añadir al alcance de ese llamado del Papa, la estructura de la neuropatología de la pedofilia.