Jeremy Rifkin - Cantineoqueteveonews

El sociólogo estadounidense Jeremy Rifkin lo ha estado advirtiendo desde los años 70. “Nos enfrentamos a la sexta extinción y la gente ni siquiera lo sabe”. No se sabe a ciencia cierta por qué hemos sido tan incapaces de escuchar esta admonición. ¿Será que la idea del infinito es demasiado profunda en nosotros? Infinitos recursos e infinita vida. Nuestro lema de perdición.

“Van a desaparecer la mitad de todos los hábitates y animales de la Tierra en ocho décadas”. Un aviso como ese, debería activar acciones inmediatas para contrarrestar una situación tan terrible. Sin embargo, continuamos viviendo como si nada de esto estuviera ocurriendo.

Tal como lo ve Jeremy Rifkin

Nuestra dependencia de los combustibles fósiles como fuente energética ha jugado un papel primordial en esta escalada de extinción. “Hemos creado una civilización entera basada en el uso de los fósiles. Estamos usando una tierra y media cuando solo tenemos una. Hemos perdido el 60% de la superficie del suelo y se tardará miles de años en recuperarlo”.

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Aún así, nos apegamos a la ilusión de pensar que existe una normalidad que nos pertenece por derecho. Que cuando pase la pandemia actual, volveremos a nuestros aviones, nuestros autos y nuestras fábricas. “Nunca volveremos dónde estábamos, a la buena temperatura, a un clima adecuado” sentencia Jeremy Rifkin.

Un modelo glocal

Según el sociólogo “nos encontramos  frente a una extinción en potencia de la naturaleza para la que no estamos preparados”. Frente a este sombrío contexto, Rifkin propone una relación distinta con el planeta como única alternativa. Comenzaríamos con un planteamiento que descartara el modelo global.

“La globalización se ha terminado, debemos pensar en términos de glocalización. Esta es la crisis de nuestra civilización, pero no podemos seguir pensando en la globalización como hasta ahora”. Jeremy Rifkin ve en este enfoque una posibilidad de salvación. “Se necesitan soluciones glocales para desarrollar las infraestructuras de energía, comunicaciones, transportes, logísticas.”

La tercera revolución industrial

Este nuevo paradigma estaría enmarcado en un Green New Deal, una tercera revolución industrial. “En la primera y en la segunda revolución, las infraestructuras se hicieron para ser centralizadas, privadas. Sin embargo, la tercera revolución tiene infraestructuras inteligentes para unir el mundo de una manera glocal, distribuida, con redes abiertas”.

El modelo glocal que Jeremy Rifkin proyecta prevé un panorama sin grandes compañías, “Las grandes compañías desaparecerán. Algunas de ellas continuarán pero tendrán que trabajar con pequeñas y medianas empresas con las que estarán conectadas. Estas grandes empresas serán proveedoras de las redes y trabajarán juntas en lugar de competir entre ellas”.

Tres internet

La interconexión a través de las nuevas tecnologías serán protagonistas de esta restructuración. En relación a este rol, Rifkin describe tres clases de Internet. “Internet del conocimiento se combina con el Internet de la energía y con el Internet de la movilidad”.

Prosigue Jeremy Rifkin: “Estas tres Internet crean la infraestructura de la Tercera Revolución Industrial. Estos tres Internet convergerán y se desarrollarán sobre una infraestructura que reconfigurará toda la actividad en el siglo XXI”.

Urgente reto

Está condición influirá positivamente en la economía. “La tecnología cero emisiones de esta tercera revolución será tan barata que nos permitirá crear nuestras propias cooperativas.”

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Instaurar este nuevo paradigma económico-social exigirá un acuerdo planetario. Es todo un reto que no cuenta con mucho tiempo. Jeremy Rifkin se pregunta si estamos dispuestos. “¿Podemos nosotros, como especie, ser resilientes y adaptarnos a ambientes totalmente distintos? El poco tiempo que nos queda nos lo dirá