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Desde Estados Unidos y Europa se alzan las voces en solidaridad con los uigures, miembros de una minoría étnica que mantienen esclavizados en fábricas chinas.

La Cámara de representantes de Estados Unidos aprobó un proyecto de ley que prohíbe las importaciones de productos elaborados por los uigures. Con esa iniciativa se pretende presionar a Beijín para que ponga fin a esta especie de esclavitud moderna.

El proyecto de ley titulado “Ley de Prevención del Trabajo Forzoso Uigur” será enviada al Senado de EEUU para su aprobación. Luego llegará al despacho del presidente, Donald Trump, para ser firmada.

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Estados Unidos no tolera esta forma de opresión. Hace algunos  meses, The New York Times que reveló cómo, por orden del presidente de China Xi Jinping, reprimían a más de un millón de uigures en la región de Xinjiang.

Los uigures forman parte de una etnia que profesa la religión musulmana y cuenta con su propio idioma. Pero el gobierno chino los detecta, pues no se han plegado al Partido Comunista. Además, las autoridades creen que pretenden independizarse.

Los perseguidos uigures

Según Times Pekín tiene tres años detrás de los pobres uigures. Los encierran en campos de concentración bajo la premisa de reeducación y reinserción social. Los consideran extremistas.

El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) confirma que esa minoría étnica se le adoctrina en campos de concentración al estilo nazzi. Investigaciones, denuncias, reportajes y estudios aseguran que a los uigures los mantienen en fábricas sometidos a trabajos forzados. Laboran en contra de su voluntad para firmas de ese país como para trasnacionales como Apple.

Organizaciones de derechos humanos denuncian que su destino es incierto. Los capturan en sus hogares y los llevan a trabajar en condiciones inhumanas.

A esta estrategia el gobierno chino la llama “Programa de Reeducación”. Pero para las ONG y organismos internacionales se trata simplemente de una nueva forma de esclavitud del siglo XXI. A los periodistas chinos se les prohíbe escribir sobre este tema.

Amnistía Internacional denunció que China intensificó su campaña de internamiento masivo, vigilancia intrusiva, adoctrinamiento político y asimilación cultural forzada. Las víctimas habitan en la región semiautónoma de Xinjiang, en el extremo noroeste del país asiático. Sin embargo, las autoridades chinas callan.

Un grupo de expertos australiano acusó al Gobierno de China de transferir a más de 80.000 esclavos de la etnia uigur. Los llevaron a las fábricas que suministran bienes a algunas de las principales marcas internacionales. Por ahora han identificado 27 compañías donde laboran los uigures.

Todos ellos forman parte de las cadenas de suministro de cerca de 83 marcas internacionales. Trabajan sin descanso para Apple, BMW, Gap, Huawei, Nike, Samsung, Sony, Volkswagen y Zara.

Esclavitud moderna

El Gobierno de los Estados Unidos se pronunció contra esa práctica de esclavitud moderna y violación de los derechos humanos más elementales. Las denuncias refieren que los detienen  sin un proceso legal. Además les somete a un adoctrinamiento político que incluye torturas.

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Mientras tanto el Ministerio de Relaciones Exteriores de China rechaza los informes que surgen en su contra. Acusa a las ONG de difamar al gobierno chino. Sin embargo, los uigures denuncian que se les obliga a hablar mandarín y renunciar a su lengua.

Los miembros de esta etnia están clasificaos como una amenaza para el comunismo, pues les anima un espíritu democrático. Denuncian que sus tierras son confiscadas y donde los encuentren los capturan.

El Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación Racial expresó a finales de agosto su preocupación por la situación de los uigures.