Ciberbullying - Cantineoqueveonews

Meyer, un adolescente alemán, no se imaginaba lo carcomido que había quedado su humanidad al compartir su video. Ciberbullying es una palabra que ni siquiera la considera válida. Si importaba en cambio, ver como se desmayaba la niña que vio la decapitación de un hombre con una motosierra.

Kerstin, de 12 años tuvo un altercado con un compañero de clases. La manera más idónea que encontró éste último de resolver el asunto fue con la venganza. Al siguiente día una foto del rostro de Kesrstin sobre el cuerpo de una actriz porno era compartida y disfrutada.

Todo parece indicar que la maldad humana puede ser infinita, que se amolda  a nuevas formas de causar dolor. Tampoco es propia de una edad. Niños y jóvenes pueden fácilmente palidecer a demonios medievales. Con Internet, esta tendencia se ha repotenciado, adquiriendo una nueva dimensión. Con la ayuda de avanzados niveles tecnológicos se esparcen rumores, se calumnia, se miente, se amenaza. La oscuridad de nuestra sombra se comparte.

Ciberbullying, nueva forma de una vieja perversión

“Ciberbullying” llama la socióloga alemana de la Universidad de Colonia Catarina Katzer a este fenómeno. “To bully”, traduce vejar, acosar, aterrorizar a alguien. Katzer investiga la utilización de los jóvenes de nuevos medios para el antiguo hábito humano de la vejación.

La investigadora teutona explica que la tendencia es cada vez mayor. «Cada vez con más frecuencia se utiliza material fotográfico y de video de jóvenes en situaciones penosas.”

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Unos 1.700 jóvenes fueron encuestados en la primera investigación sistemática realizada por Katzer en Alemania. El resultado demostró que uno de cada cinco adolescentes es víctima, victimario o ambos del ciberbullying.

Fronteras difusas para el dolor

Los expertos han advertido que las frontera entre víctima y agresor es porosa. En muchos casos, aquellos jóvenes que han sido víctimas del ciberacoso, buscan vengarse de la misma manera. Otra opción: acosar a otros para igualar la distribución de sufrimiento.

Pero más allá de esta zona porosa, lo que si es cierto es que las víctimas sufren agudos tormentos. Problemas de concentración, dolores de cabeza, de estómago y aislamiento son algunos de ellos. El terrible ardor que puede causar el ciberbullying puede ser más atroz. En casos de mayor gravedad el hostigamiento digital conduce al suicidio como la única salida.

Anja Schulze-Krumbholz, psicóloga de la Universidad Libre de Berlín señala otra infame característica de este tipo de acoso. La experiencia de la vejación se encuentra congelada en internet. La web no conoce el olvido. “Los contenidos están guardados por mucho tiempo y se puede acceder a ellos una y otra vez, así que el tema no se resuelve por sí solo. Se desarrolla una dinámica en la que el tema resurge una y otra vez. Y justo eso es lo que más afecta a los jóvenes en estas edades”.

El anonimato ayuda

Igualmente, los hilos del sufrimiento ajeno se manejan mejor ayudados detrás de la cortina del anonimato. No ver directamente a los ojos de las víctimas siempre ha sido un recurso útil para los atormentadores. Stephan Humer, sociólogo experto en Internet en la Universidad de las Artes de Berlín establece una comparación significativa. El ciberbullying operaría en condiciones similares a las de las masas.

“Cuando se trata de esa masa anónima que se atreve a tales cosas, veo paralelos con grandes concentraciones de personas, como en las manifestaciones masivas o los estadios de fútbol, en los que la masa de gente hace que el individuo se sienta seguro al sobrepasarse y hacer cosas que no haría de ninguna manera solo o en grupos más pequeños.”

¿Qué tan perverso puede ser un joven? ¿Diversión? ¿Aburrimiento? Esos son motivos esgrimidos por acosadores. Entretenimiento y risa para reventarle el alma a otro mediante internet.