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El trato a los animales es un aspecto importante dentro del régimen nazi. Sus acciones y su ideología política encontraron en las teorías evolutivas de Darwin un asidero “natural” donde apoyarse. El sitio web alemanianazi.com expone diversas manifestaciones de lo que llegó a convertirse en un culto dentro del nacionalsocialismo.

Desde el inicio de la implantación de la nueva sociedad aria, los animales fueron uno de los temas más relevantes. Tan solo 80 días después de su nombramiento como canciller, Hitler aprobó la primera ley de protección de los animales. La ley se aprobó el 21 de abril de 1933, el mismo día que se abrieron los campos de concentración de Dachau y de Oranienburg.

Los animales bajo el nazismo

Esta ley le confiere derecho por primera vez a los animales. Las leyes estipulan que está prohibido hacer sufrir inútilmente a un animal. Se prohíbe cebar por la fuerza a las aves y realizar operaciones sin anestesia a animales de cualquier tipo. No se permite abandonar a un animal de compañía ni la vivisección, incluso para la investigación médica.

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La Alemania nazi usó la protección a los animales como una avanzada arma propagandística. Se podría leer frecuentemente el eslogan «El Führer es el mayor protector de los animales del mundo. Los líderes nazis vendían la idea de ser grandes amantes de los animales. De este modo pasaban por gente amable y sobre todo, personas en las que se puede confiar.

La propaganda relaciona al ario, al ser superior, con la naturaleza, el campo y la vida en armonía con el entorno. Por el contrario, el judío masacra a los animales y los maltrata, sobre todo con sus sacrificios religiosos, que implican un previo desangramiento. Por esa razón, el kosher será descrita como muestra de su inferioridad como humanos.

El pastor alemán ario

El pastor alemán fue el perro preferido para las fuerzas nazis. Su raza fue producida en 1899 por el criador de perros Maximilian von Stephanitz. Se buscó un perro que mostrase cualidades alemanas: agresividad, fuerza, resistencia y obediencia. Por eso era el perro habitual en los campos de concentración. Hitler siempre estuvo acompañado de su querida perra Blondie, el pastor alemán más popular de la Alemania nazi.

La importancia del perro en general se celebraba en el día del perro, una festividad anual donde se honraba a los canes. Al sur de Berlín, en Kummersdorf se creó una escuela de adiestramiento de perros para las fuerzas armadas alemanas. Se calcula que hasta 200.000 perros fueron entrenados allí durante los 12 años que duró el régimen nazi.

Gatos judíos

El amor de los nazis por los animales también reveló su manía racial. Al igual que las personas, los animales fueron divididos en vidas «valiosas» e «indignas». Los grandes felinos como los leones y las panteras eran admirados. Los césares romanos tenían leones y esto les servía de modelo histórico para simbolizar el poder.

Por otra parte, el escritor nazi Will Vesper caracterizó a los gatos domésticos como «traicioneros, falsos y antisociales.» Su peor pecado era acechar a los pájaros cantores. Los gatos, concluyó Vesper, eran los «judíos entre los animales».

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Jan Mohnhaupt, autor de Tiere im Nationalsozialismus (Los animales en el nacionalsocialismo) destaca el rol de los animales en este período histórico.»A veces servían como modelos, a veces como imágenes del enemigo, a veces eran sólo un medio para un fin». Mohnhaupt afirma, «quien quiera aprender sobre las arbitrariedades y contradicciones del régimen nazi no debe ignorar a los animales».