Grand Theft Auto - Cantineoqueteveonews

Decir que la voz de Ricardo Díaz del videojuego Grand Theft Auto, pertenece al actor puertorriqueño Luis Guzmán no sorprende. Resulta casi natural, como anillo al dedo, que un actor latino le proporcione la voz a otro personaje también latino. Además hay interesantes coincidencias. Los dos son de baja estatura, gorditos, comparten una expresión ceñuda y hablan spanglish.

Hay más características que hermanan a estos dos latinos. Los roles más recordados de Guzmán en su carrera de actor secundario son representaciones de policías, malas compañías y matones. Los personajes personificados por el puertorriqueño se mueven en submundos de barrios latinos de calles con vidrios rotos y basura. Allí pululan malandros, delincuentes que hablan un inglés en el cual las consonantes pasaron la frontera y se hicieron forajidas. Uno de sus trabajos icónicos lo realizó en el film de Brian de Palma, “Carlito´s Way”. En España el film de 1993 fue titulado “Atrapado por su Pasado”. En esta película Luis Guzmán, acompaña a Al Pacino como “Pachanga”, un matón traidor de barrio latino.

Pachanga en Grand Theft Auto

Nadie desearía encontrarse en su vida con un Ricardo Díaz. Este individuo cristaliza todo el mal que Latinoamérica puede brindar al mundo. Un cubano que ingresó a los Estados Unidos vía Colombia sobornando a las autoridades migratorias. Es un pez gordo en la mafia de los narcóticos. Sufre de paranoia y estalla en ataques de ira incontrolables. En esos momentos le dispara a cualquier cosa que lo moleste esté viva o no. Hasta 1986 tenía en su haber 18 asesinatos incluyendo el de su hermano. Padece también de complejo napoleónico y es adicto a la cocaína y al porno. Es el extremadamente peligroso latino de Grand Theft Auto: Vice City.

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Por supuesto que viste una camisa hawaiana que cala muy bien con el estereotipo tropical latino. Sus zapatos son deportivos y lleva la típica cruz dorada colgando de su cuello. Es mal hablado y todo el tiempo está sudado.

¿Cuánto de Boricua?

Imaginarnos detrás de ese tipejo a Gael García Bernal o Andy García, tal vez nos sorprendería. Los dos son latinos y su trabajo actoral es de alto nivel pero no son Pachanga. Cuando Luiz Guzmán habla en Grand Theft Auto pasa algo diferente. Salen otras voces.

“He interpretado a cubanos, mexicanos, dominicanos, pero yo soy boricua”. De esa manera se define este nativo de Puertorro que creció en el Lower Eastside de Nueva York. En ese lugar que según sus palabras se comparaba al Berlín Este de la postguerra. Allí donde creció lidiando con traficantes de drogas, se forjó su identidad. “Si eras boricua, eras boricua, no había mezclas.” Ahora escucha con extrañeza las preguntas que le hace una de sus hijas. “¿Soy lo bastante negra?¿Soy lo suficientemente blanca?¿Soy lo bastante puertorriqueña, lo bastante americana?” Preguntas que el actor afirma no tienen una respuesta sino muchas. Y todas ellas responden como un mosaico, todas dicen que pertenecemos. “La gente pertenece a algo, la gente tiene un lugar.” explica el conocido actor secundario

La rabia de tener muchas voces

Pero ser tantas voces no es fácil. Sentirse un mosaico implica una tensión porque las voces quieren hablar al mismo tiempo. Algunas veces para decir que somos pero también para decir lo que no somos.

Hay una tensión, un malestar por ser tantos metidos en un estereotipo que se empeña en simplificarnos. Y esa rabia es la que transpira Ricardo Díaz cuando en Grand Theft Auto le dispara a su televisor. Es la risa y la satisfacción de matar palomas y personas porque simplemente están allí. La tragedia de ser un boricua metido en el alma de un colombiano con acento cubano.

 

 

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